Este es el segundo artículo de la serie que pretende romper los paradigmas relacionados con los supuestos efectos nocivos causados por las grasas saturadas y
colesterol a la salud. Estas sustancias, de hecho, están presentes en la bioquímica y la fisiología humanas, hecho que las hace esenciales para la homeostasis. En caso de déficit de ingesta, se producen de forma endógena, ya que participan en numerosas reacciones orgánicas, incluyendo la estructuración, fluidez y permeabilidad de las membranas celulares, la plasticidad cerebral, la protección y comunicación nerviosa, la formación de hormonas, la síntesis de ácidos biliares, el transporte de vitaminas, así como la prevención de la aparición de enfermedades neurodegenerativas, trastornos psiquiátricos, ansiedad, depresión y tendencias suicidas. Por lo tanto, la suposición de que las grasas saturadas y el colesterol son perjudiciales para la salud es infundada, lo que exige comprender su verdadera importancia.
Está científicamente demostrado que su déficit provoca deficiencias metabólicas y desequilibrio homeostático, comprometiendo significativamente la salud y el bienestar.

About the author : Reinaldo Souza

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