Este es el cuarto artículo de revisión de la serie que pretende romper los paradigmas relacionados con los posibles daños causados por las grasas saturadas y el colesterol en la salud humana. Se presentan temas sobre la ingesta excesiva de hidratos de carbono (azúcares), considerados como la causa de los desequilibrios
y la obesidad, que conducen a enfermedades metabólicas como las cardiovasculares, la diabetes de tipo 2 y la esteatosis hepática, y que se ven agravadas por el síndrome
enfermedad metabólica y sus comorbilidades. Tradicionalmente, la obesidad siempre se ha visto como un estado de desequilibrio calórico, cuando la ingesta de calorías,
especialmente de las grasas, superó su gasto o su «quema». Sin embargo, los nuevos conocimientos bioquímicos y fisiológicos, principalmente de la última década, sugieren que la obesidad es un estado de desequilibrio hormonal, causado por el consumo excesivo de carbohidratos y que posiblemente desencadena otra condición llamada «cuerpo hinchado», debido a la inflamación crónica. Todos los azúcares tienden a provocar un desequilibrio orgánico. Sin embargo, la fructosa se considera la molécula alimentaria más perjudicial de este grupo porque, debido a su metabolismo, estimula la producción de grasa que se instala directamente en el
hígado, además de la producción de metabolitos tóxicos proinflamatorios.

About the author : Reinaldo Souza

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